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6/5/12
El Estado de las autonomías. Santos Juliá
Fracaso y ficción del Estado de las autonomías
Hay que someter a una dura crítica las prácticas seguidas por sus respectivas clases políticas en relación con la administración, los servicios, los recursos, las finanzas de cada Comunidad Autónoma
No hay nada como los momentos de desmoralización y crisis profunda para cultivar el género, de gran arraigo por estas tierras, de la anomalía, la excepción y el fracaso de España. Consiste en buscar en el pasado algún desvío del camino que tendríamos que haber seguido
como la causa, por traición o incompetencia, de nuestros grandes males. A este ejercicio se entregaron nuestros padres, por la guerra civil; y los padres de nuestros padres, por el desastre del 98, y así hasta los tiempos abiertos por la Constitución de 1812 y de inmediato clausurados por un rey felón llamado Fernando. Doscientos años después, se diría que la rueda vuelve a girar con parecidos lamentos sobre tantas expectativas derrumbadas. ¿Qué habremos hecho tan mal como para merecer esta especie de desolación que nos invade? En Madrid y en Barcelona, por una vez de acuerdo, parecen haber dado con la clave: el Estado de las Autonomías, he ahí la raíz del problema. Lo ha dicho Esperanza Aguirre: el Estado autonómico ha fracasado. Y lo ha repetido Artur Mas: las autonomías son una ficción. Si solo se hubiera reconocido el hecho diferencial de Cataluña y Euskadi, las dos únicas naciones verdaderas, otro gallo nos cantaría. Pero como en la transición, por miedo, amnesia y silencio, se impuso el café para todos, ahora nos encontramos con un Estado insostenible. Y así no se puede seguir.
¿De verdad que si liquidamos el Estado construido en estas tres décadas y media encontraremos el remedio de nuestra decadencia y fracaso? Para empezar por el principio: el Estado de las Autonomías no fue un invento de la transición. Lo fue, en realidad, de la comisión jurídica asesora que preparó el anteproyecto de Constitución de la República, y de la comisión parlamentaria que lo recogió en su proyecto y del pleno de las Cortes constituyentes que lo aprobó el 9 de diciembre de 1931. El problema era el mismo: abrir un cauce a la ya por entonces famosa “cuestión catalana”; y la fórmula fue idéntica: abrir ese cauce exigía otra organización territorial del Estado. Eso fue lo que hicieron los constituyentes de 1931; eso fue lo acordado por los partidos de la oposición democrática en sus encuentros en Barcelona con la Assemblea de Catalunya y el Consell en mayo de 1976, y eso fue lo que repitieron las Cortes de 1978 en el Título VIII de la vigente Constitución.
Resume esta larga historia, en 1978 como en 1931, la constatación de que el reconocimiento del hecho diferencial de Cataluña dentro del Estado español (otra cosa es si los catalanes, hastiados de tanto partido del siglo, quisieran irse) exige extender a todas las “provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes” (art. 11 CRE 1931, art. 143.1 CE 1978) la posibilidad de organizarse en “región autónoma”, como en 1931, o en “comunidad autónoma”, como en 1978. La diferencia consistió en que mientras aquella Constitución de la República enunciaba estrictamente las competencias respectivas, esta de ahora admite que casi todo es negociable.
La cuestión entonces no radica en darse golpes de pecho por lo que se debía haber hecho y no se hizo. La cuestión radica en diagnosticar qué hemos hecho con lo que entonces hicimos, o sea, en situar la responsabilidad en cada momento del itinerario que nos ha traído hasta aquí y en sus protagonistas. Nadie impuso a los gobiernos de las comunidades autónomas multiplicar las televisiones públicas, crear entes autónomos a cargo del presupuesto, reproducir la estructura del Estado, dedicar el dinero de los ERE a la pensión de la suegra, contratar al Bigotes para recibir al Papa, utilizar las Cajas de Ahorros para financiar proyectos faraónicos, autorizar planes urbanísticos de destrucción de las costas… Todo esto ha ocurrido en el Estado de las Autonomías, pero la responsabilidad no es del tipo de Estado sino de la clase política que lo ha administrado.
¿Hay remedio? Quizá, pero no destruyendo el Estado autonómico para poner en su lugar no se sabe qué, sino sometiendo a una dura crítica las prácticas seguidas por sus respectivas clases políticas en relación con la administración, los servicios, los recursos, las finanzas de cada comunidad autónoma. Cierto, esta que vivimos es una crisis grande, pero de nada servirá elevar los acuerdos de 1978 sobre la organización territorial del Estado a la categoría de Gran Culpable con el ilusorio propósito de corregir el desvío en que Aguirre y Mas, Madrid y Barcelona, han situado al unísono el origen del daño.
4/5/12
14/9/10
¡Queira Deus que Don Manuel Azaña non o tome millor!
Emigrante ás Américas foi o meu tío Andrés o Carballeira que nacera e vivíu -agás os anos que pasara en Cuba- nunha aldea pequecha do concello de Monfero, e que xamais deixou de baixar os 1 e 16 de cada mes á feira de Betanzos.
Andrés o Carballeira non veu rico pero trouxo cartos dabondo para vivir até o fin dos seus días sen ter feixe de ninguén.
Solteirón, de grandísimos bigotes queimados polo fume do pito que tiña sempre nos beizos...
Andrés o Carballeira feu feito un herexe e andaba sempre botando pestes contra da xerarquía eclesiástica e contra “da beatería fanática que mantiña ao país na pobreza e a ignorancia”.
De tantas veces que foi a Betanzos falta a primeira que entrara nunha eirexa, e cando a alguén se lle ocorría falarlle da arte que gardaban aquelas pedras...Andrés o Carballeira escorrentábao de contado ao respostarlle que darían moi bon “morrillo” pra trocar en estradas as corredoiras “deste país esfameado, no que non hai máis que fábricas de incienso e cera”.
...Mais velahí que a pesares da súa xenreira a todo canto cheirase a eirexa, mantiña boísimas relacións con Don Evaristo, o párroco....Don Evaristo e meu tío Andrés fixeran boas migas porque os dous tiñan as mesmas debilidades: o xogo de cartas e o café. Xogaban deica as tantas da noite e mentres duraba o xogo, tiñan no lume o pote pra botaren un cunco entre partida e partida.
Andrés o Carballeira non veu rico pero trouxo cartos dabondo para vivir até o fin dos seus días sen ter feixe de ninguén.
Solteirón, de grandísimos bigotes queimados polo fume do pito que tiña sempre nos beizos...
Andrés o Carballeira feu feito un herexe e andaba sempre botando pestes contra da xerarquía eclesiástica e contra “da beatería fanática que mantiña ao país na pobreza e a ignorancia”.

De tantas veces que foi a Betanzos falta a primeira que entrara nunha eirexa, e cando a alguén se lle ocorría falarlle da arte que gardaban aquelas pedras...Andrés o Carballeira escorrentábao de contado ao respostarlle que darían moi bon “morrillo” pra trocar en estradas as corredoiras “deste país esfameado, no que non hai máis que fábricas de incienso e cera”.
...Mais velahí que a pesares da súa xenreira a todo canto cheirase a eirexa, mantiña boísimas relacións con Don Evaristo, o párroco....Don Evaristo e meu tío Andrés fixeran boas migas porque os dous tiñan as mesmas debilidades: o xogo de cartas e o café. Xogaban deica as tantas da noite e mentres duraba o xogo, tiñan no lume o pote pra botaren un cunco entre partida e partida.
Ocurríu que no 1932, por algún atranco no comercio exterior do goberno da República, durante algúns meses faltou o café en España. Don Evaristo e Andrés de Carballeira non tiñan acougo. Sen café nin o xogo lles aproveitaba...
Tanto chegou a ser o seu desespero que un día decidiron ferver auga cunha machea de carolos de eucalipto, a arromedar coaquela brebaxe o arelado café.
Fixéronno así e cando encheron os cuncos co líquido escuro e recendente. O crego recuou sen querer probalo. Meu tío Andrés o Carballeira ollouno un intre en silencio, churripiou o primeiro grolo, paladeouno devagariño, e rosmou con voz queda pero rexa:
-¡Queira Deus que Don Manuel Azaña non o tome millor!
E seguíu bebendo a gulapos até valeirar o cunco.
De “Andrés o Carballeira, un herexe en Betanzos”, por Siro López Lorenzo.
Tanto chegou a ser o seu desespero que un día decidiron ferver auga cunha machea de carolos de eucalipto, a arromedar coaquela brebaxe o arelado café.
Fixéronno así e cando encheron os cuncos co líquido escuro e recendente. O crego recuou sen querer probalo. Meu tío Andrés o Carballeira ollouno un intre en silencio, churripiou o primeiro grolo, paladeouno devagariño, e rosmou con voz queda pero rexa:
-¡Queira Deus que Don Manuel Azaña non o tome millor!
E seguíu bebendo a gulapos até valeirar o cunco.
De “Andrés o Carballeira, un herexe en Betanzos”, por Siro López Lorenzo.
3/9/10
IIª República. Diagnóstico clínico

Pero extrañamente la lucidez de Negrín ante la magnitud de la catástrofe no lo inducía al desánimo, sino que después de una tregua de abatimiento desataba más aún sus energías eufóricas.(…) “Pero aún así no vamos a rendirnos”, dijo, parándose delante de Abel, más alto, más ancho, la cara carnal y la voz ricamente timbrada. “reconstruiremos de abajo arriba el ejército. Un ejército de verdad, valeroso y bien equipado, con disciplina, con musculatura, un ejército del pueblo y de la República. Hará falta acabar con el delirio en que hemos vivido hasta ahora pero la realidad es el mejor antídoto contra los desvaríos mentales. Hemos vivido y vivimos en parte todavía en una casa de locos, y no es una metáfora de esas que gustan tanto a nuestros oradores, sino un diagnóstico clínico. En una casa de locos cada uno vive entregado a su propia forma de irrealidad. Se cruzan hablando a solas y haciendo aspavientos pero nadie oye a nadie y el delirio de cada uno excluye al de los demás. Sabemos por qué lucha el enemigo y por qué se sublevaron os militares, pero lo que no se acaba de saber todavía es por qué luchamos nosotros. O si hay un nosotros en el que quepamos todos los que acabaremos fusilados o desterrados si ganan los otros. Cada loco con su tema. Don Manuel Azaña quiere una Tercera República francesa. Usted y yo y unos cuantos como nosotros nos conformaríamos con una república socialdemócrata como la de Weimar. Pero nuestro correligionario y ahora presidente del gobierno dice que quiere una Unión de Repúblicas Soviéticas Ibéricas, y dos Lluís Companys una república catalana, y los anarquistas se olvidan de que estamos en guerra y tenemos enfrente a un enemigo sanguinario para experimentar en todo este desbarajuste con la desaparición del Estado. Y para poner en práctica su delirio particular cada partido y cada sindicato lo primero que ha hecho ha sido inventarse su propia policía, sus propias cárceles, sus propios verdugos. Pero me niego a creer que todo esté perdido. Nuestra moneda se ha hundido internacionalmente pero tenemos oro de sobra y podemos comprar al contado las mejores armas.¿Que las democracias hermanas, como se dice en los discursos, no nos la quieren vender? Se las compramos a los soviéticos, o a los traficantes internacionales, a quien sea (…) Por no hablar de otro problema que tenemos, amigo Abel, aparte de esas fotos que nuestros milicianos se hacen vestidos de curas en las ruinas de las iglesias quemadas, y que nos benefician tanto ante la opinión pública internacional cuando las publican los periódicos.Los mismos periódicos que no quieren publicar las fotos que les mandamos nosotros de niños reventados por los bombardeos de aviones alemanes, porque dicen que son propaganda(…)”
Antonio Muñoz Molina; La Noche de los Tiempos, Seix Barral, Barcelona 2009. Pxs. 817-818
Hai ano publicábamos en xiztoria.
7/5/10
Poñendo cara á IIª República + "kiss a girl"
Para mirar con melor calidade e pausa pica en "Ver todas las fotos"
Música "Kiss a girl" by Keith Urban (pica no altavoz da esquina superior esquerda para escoitar mentres miras as imaxes)
Hai un ano publicábamos en xiztoria.
30/4/10
Picade neste enlace para mirar o conxunto de vídeos que hoxe pretendíamos ;S ver na clase, para resumir "muuuuurapidooo" o asunto da IIªRepública
E para completar vos recomendo estoutro que recolle algúns momentos moi importantes do período.
E para completar vos recomendo estoutro que recolle algúns momentos moi importantes do período.
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