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26/10/12
19/10/12
17/10/12
A familia de Carlos IV. Goya
Arteazuer
En la interpretación de este retrato de corte en el que los personajes parecen haberse dispuesto de forma casual y anecdótica, hay una serie de aspectos destacables; uno, es el homenaje consciente por parte de Goya a su admirado maestro Velázquez. También resulta interesante analizar la intencionalidad del pintor en la realización de la obra; aunque la familia real quedó muy satisfecha con el enorme lienzo, la crítica artística ha podido apreciar tintes casi caricaturescos en los rostros de los personajes. Sus faces, con el profundo calado psicológico habitual en el retrato goyesco, denotan una total carencia de idealización, lo mismo se señala en lo referente a “los retratos realizados unos años después del rey Fernando VII, según este criterio, el artista se habría convertido nuevamente, con la realización de este cuadro, en fiel cronista de una de las múltiples caras de una sociedad en crisis”.
Para la realización de esta obra Goya pinta en busto y de tamaño natural a algunos integrantes de la Familia real. El resultado de la composición recuerda voluntariamente a las Meninas de Velázquez, tal como el artista sevillano, Goya se retrata mirando al espectador junto al caballete en la penumbra de uno de los márgenes del cuadro. No se destaca él en ningún primer plano, cosa que sí hace el pintor sevillano en un cuadro que va más allá del mero retrato de corte, y que supone un alegato personal en defensa de la nobleza del arte de la pintura. La distribución de personajes en la composición se concibe como un friso de figuras que invaden todo el marco creando un sensación plana del espacio, “Goya, no pinta el aire, sino que elimina la profundidad con una pared difusa a modo de escenario teatral. La vistosidad y el lujo de los atuendos, tratados en sus detalles en forma pastosa y abocetada son demostración de que Goya es un gran colorista.”
La obra presenta una gran verticalidad, proporcionada por los personajes, todos de pie, y ayudada por los lienzos ubicados en el fondo de ésta. En este caso, son nulas las diagonales ya que el único cuadrante apoyado por las direcciones y la disposición de las figuras, es el vertical. Se producen tres agrupamientos determinados por la proximidad de los personajes que se incluyen en cada uno de éstos, las figuras también se agrupan por actitud. Lo que además ayuda a dividir la composición en tres grandes grupos son las verticales del fondo, determinadas por dos enormes marcos. Se identifican grandes tensiones, las cuales son dispuestas por las miradas de los personajes que se dirigen a distintos lugares dentro y fuera del lienzo. Las figuras tienden a cerrarse y definirse, sobre el fondo, sólo se percibe una abertura en la figura de la reina María Luisa, de la cual, su vestido tiende a juntarse con el suelo y el propio Goya ubicado detrás de la familia real, que se percibe casi como una mancha de la pared trasera.
Con respecto a los colores, se encuentran tres puros acertadamente distribuidos en la obra: rojo, verde y amarillo. Cabe destacar que el verde y rojo son complementarios y se encuentran ubicados en forma equilibrada acercándose a los márgenes derecho e izquierdo; en el cuadrante derecho se encuentran un integrante de la familia con un atuendo verde y otro en rojo, mientras que del lado izquierdo hay un personaje en un rojo casi anaranjado y un óleo en el fondo se encuentra pintado en tonos verdes. En la parte casi central del lienzo está el príncipe vestido en un rojo mucho más puro que el resto, éste actúa como un marcado acento. El amarillo se presenta en los vestidos de las mujeres. El fondo posee colores neutros amarillentos y por zonas muy bajos. La pincelada en las vestiduras es un tanto gestual lo que reproduce en forma muy fiel el género de los atuendos.
En la interpretación de este retrato de corte en el que los personajes parecen haberse dispuesto de forma casual y anecdótica, hay una serie de aspectos destacables; uno, es el homenaje consciente por parte de Goya a su admirado maestro Velázquez. También resulta interesante analizar la intencionalidad del pintor en la realización de la obra; aunque la familia real quedó muy satisfecha con el enorme lienzo, la crítica artística ha podido apreciar tintes casi caricaturescos en los rostros de los personajes. Sus faces, con el profundo calado psicológico habitual en el retrato goyesco, denotan una total carencia de idealización, lo mismo se señala en lo referente a “los retratos realizados unos años después del rey Fernando VII, según este criterio, el artista se habría convertido nuevamente, con la realización de este cuadro, en fiel cronista de una de las múltiples caras de una sociedad en crisis”.
Para la realización de esta obra Goya pinta en busto y de tamaño natural a algunos integrantes de la Familia real. El resultado de la composición recuerda voluntariamente a las Meninas de Velázquez, tal como el artista sevillano, Goya se retrata mirando al espectador junto al caballete en la penumbra de uno de los márgenes del cuadro. No se destaca él en ningún primer plano, cosa que sí hace el pintor sevillano en un cuadro que va más allá del mero retrato de corte, y que supone un alegato personal en defensa de la nobleza del arte de la pintura. La distribución de personajes en la composición se concibe como un friso de figuras que invaden todo el marco creando un sensación plana del espacio, “Goya, no pinta el aire, sino que elimina la profundidad con una pared difusa a modo de escenario teatral. La vistosidad y el lujo de los atuendos, tratados en sus detalles en forma pastosa y abocetada son demostración de que Goya es un gran colorista.”
La obra presenta una gran verticalidad, proporcionada por los personajes, todos de pie, y ayudada por los lienzos ubicados en el fondo de ésta. En este caso, son nulas las diagonales ya que el único cuadrante apoyado por las direcciones y la disposición de las figuras, es el vertical. Se producen tres agrupamientos determinados por la proximidad de los personajes que se incluyen en cada uno de éstos, las figuras también se agrupan por actitud. Lo que además ayuda a dividir la composición en tres grandes grupos son las verticales del fondo, determinadas por dos enormes marcos. Se identifican grandes tensiones, las cuales son dispuestas por las miradas de los personajes que se dirigen a distintos lugares dentro y fuera del lienzo. Las figuras tienden a cerrarse y definirse, sobre el fondo, sólo se percibe una abertura en la figura de la reina María Luisa, de la cual, su vestido tiende a juntarse con el suelo y el propio Goya ubicado detrás de la familia real, que se percibe casi como una mancha de la pared trasera.
Con respecto a los colores, se encuentran tres puros acertadamente distribuidos en la obra: rojo, verde y amarillo. Cabe destacar que el verde y rojo son complementarios y se encuentran ubicados en forma equilibrada acercándose a los márgenes derecho e izquierdo; en el cuadrante derecho se encuentran un integrante de la familia con un atuendo verde y otro en rojo, mientras que del lado izquierdo hay un personaje en un rojo casi anaranjado y un óleo en el fondo se encuentra pintado en tonos verdes. En la parte casi central del lienzo está el príncipe vestido en un rojo mucho más puro que el resto, éste actúa como un marcado acento. El amarillo se presenta en los vestidos de las mujeres. El fondo posee colores neutros amarillentos y por zonas muy bajos. La pincelada en las vestiduras es un tanto gestual lo que reproduce en forma muy fiel el género de los atuendos.
Artículo Historiazuer:
10/11/11
Fernando, o Desexado, en xiztoria.
Como xa imos tendo algúns aniños en xiztoria, temos a sorte de podermos presentar de cando en vez recompilacións de temas que fomos tratando. Ben, pois vai unha de Fernando VII
1. Unha reflexión "neumanntica" sobre o periodo 1808-1833
2. A reveladora historia sobre as vicisitudes dun cadro de Goya
3. A proclamación en1814 en Betanzos ( un texto que non deberíamos deixar de ler) e o presupesto do festorro conseguinte
1. Unha reflexión "neumanntica" sobre o periodo 1808-1833
2. A reveladora historia sobre as vicisitudes dun cadro de Goya
3. A proclamación en1814 en Betanzos ( un texto que non deberíamos deixar de ler) e o presupesto do festorro conseguinte
4. Os pronunciamentos. A viuva de Porlier ao seu paso por Betanzos
5. O liberalismo romántico. Espronceda e outros piratas contemporáneos
8. A emancipación americana. "Las Lanzas coloradas" by Vero de Barato ( lembrada xiztoriadora)
9. E para que os de ciencias se avalíen un examen da profesora colaboratriz de xiztoria, Tómasa Lero
9. E para que os de ciencias se avalíen un examen da profesora colaboratriz de xiztoria, Tómasa Lero
9/11/11
Goya e Machado.
Guerras civiles. O cainismo na historia contemporánea de España.
Pensando, pensando mentres rumiamos gominolas na clase de última hora da mañá ( para colmo logo de ter outra clase do mesmo a primeira hora) Para os sufridos/as alumnos/as de 2º B.
POR TIERRAS DE ESPAÑA
El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
Antonio Machado
18/10/11
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