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27/8/13

Cadalso e o Canal de San Andrés. Unha solución ao problema territorial de España [ :) ]


Con más rapidez que la ley de nuestro profeta Mahoma han visto los cristianos de este siglo extenderse en sus países una secta de hombres extraordinarios que se llaman proyectistas. Éstos son unos entes que, sin patrimonio propio, pretenden enriquecer los países en que se hallan, o ya como naturales, o ya como advenedizos. Hasta en España, cuyos habitantes no han dejado de ser alguna vez demasiado tenaces en conservar sus antiguos usos, se hallan varios de estos innovadores de profesión. Mi amigo Nuño me decía, hablando de esta secta, que jamás había
podido mirar uno de ellos sin llorar o reír, conforme la disposición de humores en que se hallaba.

-Bien sé yo -decía ayer mi amigo a un proyectista-, bien sé yo que desde el siglo XVI hemos perdido los españoles el terreno que algunas otras naciones han adelantado en varias ciencias y artes. Largas guerras, lejanas conquistas, urgencias de los primeros reyes austríacos, desidia de los últimos, división de España al principio del siglo, continua extracción de hombres para las Américas, y otras causas, han detenido sin duda el aumento del floreciente estado en que dejaron esta monarquía los reyes don Fernando V y su esposa doña Isabel ; de modo que, lejos de hallarse en el pie que aquellos reyes pudieron esperar en vista de su gobierno tan sabio y del
plantío de los hombres grandes que dejaron, halló Felipe V su herencia en el estado más infeliz: sin ejército, marina, comercio, rentas ni agricultura, y con el desconsuelo de tener que abandonar todas las ideas que no fuesen de la guerra, durando ésta casi sin cesar en los cuarenta y seis años de su reinado. Bien sé que para igualar nuestra patria con otras naciones es preciso cortar muchos ramos podridos de este venerable tronco, ingerir otros nuevos y darle un fomento continuo; pero no por eso le hemos de aserrar por medio, ni cortarle las raíces, ni menos me harás creer que para darle su antiguo vigor es suficiente ponerle hojas postizas y frutos artificiales. Para hacer un edificio en que vivir, no basta la abundancia de materiales y de obreros; es preciso examinar el terreno para los cimientos, los genios de los que han de habitar,
la calidad de sus vecinos, y otras mil circunstancias, como la de no preferir la hermosura de la fachada a la comodidad de sus viviendas.

-Los canales -dijo el proyectista interrumpiendo a Nuño- son de tan alta utilidad, que el hecho solo de negarlo acreditaría a cualquiera de necio. Tengo un proyecto para hacer uno en España, el cual se ha de llamar canal de San Andrés, porque ha de tener la figura de las aspas de aquel bendito mártir. Desde La Coruña ha de llegar a Cartagena, y desde el cabo de Rosas al de San Vicente. Se han de cortar estas dos líneas en Castilla la Nueva, formando una isla, a la que se pondrá mi nombre para inmortalizar al protoproyectista. En ella se me levantará un monumento cuando muera, y han de venir en romería todos los proyectistas del mundo para pedir al cielo los ilumine (perdónese esta corta digresión a un hombre ansioso de fama póstuma). Ya tenemos, a más de las ventajas civiles y políticas de este archicanal, una división geográfica de España, muy cómodamente hecha, en septentrional, meridional, occidental y oriental. Llamo meridional la parte comprendida desde la
isla hasta Gibraltar; occidental la que se contiene desde el citado paraje hasta la orilla del mar Océano por la costa de Portugal y Galicia; oriental, lo de Cataluña; y septentrional la cuarta parte restante. Hasta aquí lo material de mi proyecto. Ahora entra lo sublime de mis especulaciones, dirigido al mejor expediente de las providencias dadas, más fácil administración de la justicia, y mayor felicidad de los pueblos. Quiero que en cada una de estas partes se hable un idioma y se
estile un traje. En la septentrional ha de hablarse precisamente vizcaíno; en la meridional, andaluz cerrado; en la oriental, catalán; y en la occidental, gallego. El traje en la septentrional ha de ser como el de los maragatos, ni más ni menos; en la segunda, montera granadina muy alta, capote de dos faldas y ajustador de ante; en la tercera, gambeto catalán y gorro encarnado; en la cuarta, calzones blancos largos, con todo el restante del equipaje que traen los segadores gallegos. Ítem, en cada una de las dichas, citadas, mencionadas y referidas cuatro partes integrantes de la península, quiero que haya su iglesia patriarcal, su universidad mayor, su
capitanía general, su chancillería, su intendencia, su casa de contratación, su seminario de nobles, su hospicio general, su departamento de marina, su tesorería, su casa de moneda, sus fábricas de lanas, sedas y lienzos, su aduana general. Ítem, la corte irá mudándose según las cuatro estaciones del año por las cuatro partes, el invierno en la meridional, el verano en la septentrional, et sic de caeteris . 

Fue tanto lo que aquel hombre iba diciendo sobre su proyecto, que sus secos labios iban padeciendo notable perjuicio, como se conocía en las contorsiones de boca, convulsiones de cuerpo, vueltas de ojos, movimiento de lengua y todas las señales de verdadero frenético. Nuño se levantó por no dar más pábulo al frenesí del pobre delirante, y sólo le dijo al despedirse:
¿Sabéis lo que falta en cada parte de vuestra España cuatripartita? Una casa de locos para los
proyectistas de Norte, Sur, Poniente y Levante.

11/11/12

Outra de Cruikshank e Napoleón . Esta con Jonathan Swift


Brobdingnagianos de Bayonne espreitando sobre as montanhas dos Pirenéus o exército liliputiano da Espanha.
Caricatura de Isaac Cruikshank, publicada a 3 de Agosto de 1808



Isaac Cruikshank recorreu ao mundo imaginado por Jonathan Swift, na sua famosa obra Viagens de Gulliver, para representar nesta caricatura uma sátira sobre as primeiras derrotas de Napoleão na Espanha. 
Entre Brobdingnag, terra dos gigantes, "transportada" aqui para Bayonne (à direita) e os Pirenéus (ao centro) encontram-se dois gigantes, Napoleão e José Bonaparte, que observam com preocupação o cenário à esquerda, na Espanha-Liliput, em cujo horizonte se vêem várias bandeiras espanholas, arvoradas nos picos das montanhas. 
Depois de abandonarem o seu enorme acampamento, diversas linhas de infantaria espanhola perfeitamente formadas avançam sobre as tropas francesas, que lutam desordenadamente e começam a ser desbaratadas. No lado francês do campo da batalha (ver pormenor abaixo), vêem-se vários militares mortos, bem como um cavalo, em cuja sela aparecem as letras NB (iniciais de Napoleão Bonaparte e da expressão latina nota bene). Entre os que fogem precipitadamente, vê-se ainda um francês sem chapéu, que reza ajoelhado. 
Perante este cenário, Napoleão, com o chapéu depenado, exclama: Misericórdia de mim! Quem poderia ter pensado isto de um conjunto de tais liliputianos? Porque estão eles arruinando o nosso exército brobdingnagiano?! José Bonaparte, ostentando a coroa espanhola, replica ao seu irmão: Nap, digo-te que podes colocar também a minha coroa no teu bolso, para que não me surpreendam tais camaradas com rostos de assassinos.
Grazas á amabilidade de Edgar Cavaco,  en:  As invasôes francesas

10/11/12

Un xogo español. José I e o Quijote segun Cruikshank

A Spanish Joke, (5 de Sptiembre, 1808) es una caricatura del famoso caricaturista británico George Cruikshank. Se basa en el capítulo XVII de Don Quijote cuando sale de la posada después de discutir con el posadero, sin pagar su estancia y sin mirar siquiera si Sancho le seguía.

“El ventero, que le vio ir, y que no le pagaba, acudió a cobrar de Sancho Panza, el cual dijo, que pues su señor no había querido pagar, que tampoco él pagaría, porque siendo él escudero de caballero andante como era, la misma regla y razón corría por él como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohinóse mucho desto el ventero, y amenazóle que si no le pagaba, lo cobraría de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondió, que por la ley de caballería que su amo había recibido, no pagaría un solo cornado aunque le costase la vida, porque no había de perder por él la buena y antigua usanza de los caballeros andantes, ni se habían de quejar de los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo, reprochándole el quebrantamiento de tan justo fuero. Quiso la mala suerte del desdichado Sancho, que entre la gente que estaba en la venta se hallasen cuatro perailes de Segovia, tres agujeros del potro de Córdoba, y dos vecinos de la heria de Sevilla, gente alegre, bien intencionada, maleante y juguetona; los cuales casi como instigados y movidos de un mismo espíritu, se llegaron a Sancho, y apeándole del asno, uno dellos entró por la manta de la cama del huésped, y echándole en ella alzaron los ojos y vieron que el techo era algo más bajo de lo que habían menester para su obra y determinaron salirse al corral, que tenía por límite el cielo, y allí puesto Sancho en mitad de la manta, comenzaron a levantarla en alto y a holgarse con él como un perro por carnastolendas. Las voces que el mísero manteado daba fueron tantas, que llegaron a los oídos de su amo, el cual, deteniéndose a escuchar atentamente, creyó que alguna nueva aventura le venía, hasta que claramente conoció que el que gritaba era su escudero, y volviendo las riendas, con un penado golpe llegó a la venta, y hallándola cerrada, la rodeó por ver si hallaba por donde entrar; pero no hubo entrado a las paredes del corral, que no eran muy altas, cuando vió el mal juego que se le hacía a su escudero. Vióle bajar y subir por el aire con tanta gracia y presteza, que si la cólera le dejara, tengo para mí que se riera. Probó a subir desde el caballo a las bardas; pero estaba tan molido y quebrantado, que aún apearse no pudo, y así desde encima del caballo comenzó a decir tantos denuestos y baldones a los que a Sancho manteaban, que no es posible acertar a escribillos; mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra, ni el volador Sancho dejaba sus quejas, mezcladas ya con amenazas, ya con ruegos; mas todo aprovechaba poco, ni aprovechó hasta que de puro cansados le dejaron. Trajéronle allí su asno, y subiéronle encima, le arroparon con su gabán…” 

George Cruikshank se sirve de este episodio y representa a Napoleón a caballo a la otra parte del muro (una clara alusión a los Pireneos). Ve a su hermano, José Bonaparte siendo lanzado en el aire lo mismo que Sancho Panza y amenaza e injuria a los españoles que lo están manteando igual que hizo Don Quijote. (“Viles cobardes,¿ cómo osáis tratar a mi escudero de ese modo tan descortes? Sabed que si yo saltara la pared… y seguro que lo haré…)

Uno de los españoles se gira para Napoleón y le replica: “No nos importa nada ni vos ni semejantes villanos” Otro declara: “Esto es por robar a la posada y huir sin pagar la cuenta”. Al otro lado una monja exclama: “Un manteo por nuestro Fernando” En pleno aire José I pierde su corona e implora que se acabe con el manteo. “Ah, misericordia para el rey Jo, este es un mal momento para mantear al rey Jo.( hay aquí un juego de palabras en el inglés original: this is a bad time for Jo"king)

John Bull, o mejor, Don Bull se representa como al posadero, exhibe un papel con el título “Rendición de Juno” y anima a los españoles con el manteo: “Esa es vuestra clase, muchachos! Arriba con él mis amigos, Hurra! Aquí hay mas barcos, colonias y comercio pero no para el hermano de Napoleón”

A la izquierda del grabado se encuentra la saca de Sancho llena de oro y plata, una alusión más a la obra de Cervantes que al concluir este capítulo deja sus alforjas olvidadas en la posada al salir con tanta prisa, consiguiendo de este modo cobrar el posadero.


Grazas á amabilidade de Isabel  Gil, en: Bits and bobs

21/10/12

A recepción de José I en Madrid

A recepção do Rei Zé em Madrid. Caricatura de Thomas Rowlandson, segundo desenho de George Moutard Woodward, publicada a 21 de Agosto de 1808.


No centro, José Bonaparte, recém-coroado rei da Espanha, vira-se em atitude suplicante para a esquerda, onde estão dois espanhóis e duas espanholas, aos quais declara: "Muito obrigado por esta gentil e lisonjeadora recepção. Contemplai o irmão do grande Napoleão que veio para reinar sobre vós pelos vossos bens". Virado de costas para José, o espanhol que ostenta uma espada longa comenta ao que porta uma adaga, a propósito da declaração do monarca: "Sim camarada, e sobre os nossos bens imóveis também, se penso correctamente". Na extrema esquerda da imagem, uma espanhola, que segura um punhal, diz à outra: "Fizeram-no estudar para advogado e em breve iremos expulsá-lo da Espanha". A outra espanhola responde-lhe que "apesar de ser uma mulher, estou determinada a resistir". No lado direito, atrás de José, um oficial francês segura uma bandeira com a inscrição Vive le Roi [sic], e exclama com raiva: "Será que ninguém grita Viva, será que ninguém repica os sinos? Se não fazeis barulho caíreis todos pela Baioneta Real". A multidão que está atrás de si, armada com chuços e alabardas, responde então com o grito "Viva o Rei, Urra!".

Outras digitalizações:

British Museum 

Elmundo.es

Tomado de as invaçoes francesas 

7/3/10

Dialogo a principios do século XIX

Un absolutista, un afrancesado, un liberal e un jovellanista falan ao princioio do século XIX.
Gran traballo de Inés Barbeito, Ana Eirea e Hadrián López no que se poñen no lugar cunha empatía notable. ¡Recomendable a lectura!
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