8/2/13
Reflexións sobre a Historia .2. Leonardo Padura.. El Hombre que amaba a los perros
7/2/13
Dúas reflexións sobre a historia. 1. JOHN BERGER, El cuaderno de Bento
Cuando conocí a Erhard Frommhold, a principios de los años cincuenta, el centro de Dresde todavía estaba arrasado. El bombardeo aliado acaecido el 13 de febrero de 1945 había matado en una sola noche a cien mil civiles, la mayoría de ellos abrasados a temperaturas que alcanzaron casi los mil grados centígrados. Por esos años, Frommhold era editor en WEB Verlag der Kunst. Fue mi primer editor. Me publicó un libro sobre el pintor italiano Renato Guttuso; y esto varios años antes de que apareciera un libro mío en Gran Bretaña. Gracias a él descubrí que, pese a mis dudas, era capaz de terminar un libro. Erhard era una persona ágil; tenía aspecto de atleta o de futbolista. Tal vez más esto último, pues procedía de una familia obrera. Tenía una energía asombrosa, concentrada y poco comunicativa, en cierto modo parecida al pulso que le latía en la base del cuello. Tanto esta ligera energía suya como la devastación de la ciudad eran un testimonio en aquel momento de la fuerza de la historia. Entonces era la historia la que se escribía con mayúscula, y no las marcas comerciales. Lo que significaba o prometía la Historia, sin embargo, estaba abierto a interpretaciones varias. ¿Era o no mejor dejar las cosas estar? Erhard era dos años menor que yo, pero cuando lo conocí en Dresde pensé que me llevaba varios años. Tenía más experiencia, había vivido más Historia. Fue una especie de hermano mayor elegido. Hoy, cuando todos los Malos Gobiernos del mundo han declarado obsoletos los principios de Fraternidad e Igualdad, puede que esto suene sentimental, pero no lo era. No teníamos la intimidad que a veces comparten los hermanos naturales. Lo que compartíamos fraternalmente era cierta confianza: una confianza existencial que se derivaba, a fin de cuentas, de una lectura marxista de la historia. ¿Lectura o perspectiva? Perspectiva, diría yo, pues lo esencial era otro sentido del tiempo, el cual podía acomodar tanto el largo plazo (siglos) como lo urgente (mañana a las dos y media de la tarde). Nunca hablábamos de política en mucho detalle, en parte porque no compartíamos una lengua común, pero también porque los dos éramos secretamente inconformistas y nos oponíamos a toda simplificación. Los dos escuchábamos atentamente a Bertolt Brecht, a quien habíamos nombrado tío de elección. Uno de los relatos de las Historias del señor Keuner, de Brecht, trata de Sócrates. Sócrates está oyendo pontificar interminablemente a uno de los sofistas, hasta que acaba por dar un paso adelante y afirmar: ¡Sólo sé que no sé nada! Esta frase es acogida con un aplauso ensordecedor. Y el señor Keuner se pregunta si Sócrates tenía algo que añadir o silo que venía a continuación quedo ahogado por el aplauso durante los dos mil anos siguientes. Cuando oíamos esto, sonreíamos y nos mirábamos. Y en algún lugar, tras nuestro acuerdo, estaba el reconocimiento tácito de que cualquier iniciativa política original tiene que comenzar siendo clandestina, no por gusto del secreto, sino a causa de la paranoia innata de quienes detentan el poder político. En la República Democrática Alemana todo el mundo era consciente de la historia, de sus legados, de su indiferencia y de sus contradicciones. A algunos les contrariaba, otros intentaban sacar provecho de ella, la mayoría se centraba en sobrevivir dejándola de lado, y unos pocos ?muy pocos? intentaban vivir con dignidad al tiempo que la miraban cara a cara día y noche. Erhard se encontraba entre estos últimos. Por eso era un ejemplo para mí, un héroe que tuvo una profunda influencia en lo que estaba intentando llegar a ser. El suyo no era un ejemplo intelectual, sino ético. Me lo ofrecía el simple hecho de observarlo y tratar de responder a su proceder cotidiano, a la manera precisa que tenía de encarar los sucesos y de tratar con la gente. ¿Puedo definirlo? Nunca llegué a formularlo ni siquiera para mí mismo; era un ejemplo mudo, semejante a un tipo particular de silencio.
Me ofreció una piedra de toque para distinguir lo verdadero de lo falso, para distinguir, en los términos de Spinoza, entre lo adecuado y lo inadecuado.
Las piedras de toque, sin embargo, te lo indican con una reacción mineral, y no con un debate discursivo. La piedra de toque original era un pedernal que reaccionaba a la plata y al oro.
Al escribir esto pienso en el grabado de Käthe Kollwitz titulado Obrera (con pendiente), 1910.
Erhard y yo admirábamos a Kollwitz. Kollwitz era tan bondadosa como indiferente era la Historia. Pero su horizonte no era más estrecho. De ahí todo el dolor que compartía.
Erhard miraba a la Historia sin miedo. Evaluaba las catástrofes del pasado y su escala, y elegía en consecuencia las propuestas que ofrecían un futuro más justo y más compasivo, sin olvidar en ningún momento que probablemente la persecución de esas propuestas entrañaría amenazas, acusaciones y una lucha incesante, pues la Historia, aun cuando se la reconozca, siempre es obstinada, contumaz.
En los años setenta, a Erhard lo echaron de Verlag der Kunst, de la que para entonces era director, y lo acusaron, en razón de los libros que había publicado, de formalismo, decadencia burguesa y disidencia. Por suerte no lo encarcelaron. Simplemente lo condenaron a realizar trabajo socialmente útil: ayudante de jardinero de parques y jardines.
Miremos de nuevo el aguafuerte de Kollwitz. El pendiente es una pequeña declaración de esperanza, pequeña pero no por ello menos orgullosa, y, sin embargo, queda completamente eclipsado por la luz del rostro, que es inseparable de su nobleza. Al mismo tiempo, el rostro ha sido dibujado con líneas negras tomadas de la oscuridad circundante. ¡Y por eso, tal vez, eligió llevar pendientes!
El ejemplo de Erhard ofrecía una esperanza pequeña, reservada y persistente. Era una encarnación de la entereza. Una entereza que no era pasiva, sino activa, una entereza que era el resultado de asumir la Historia, una entereza que garantizaba una continuidad pese a la obstinación de la Historia.
Un sentido de pertenencia a lo que ha sido y a lo que ha de venir es lo que diferencia al hombre de los otros animales. No obstante, enfrentarse a la Historia significa enfrentarse a lo trágico. Por eso tantos prefieren mirar hacia otro lado. Para decidir comprometerse con la Historia, aunque la decisión sea una decisión desesperada, hace falta esperanza. Un arete de esperanza.JOHN BERGER, El cuaderno de Bento, Alfaguara, 2012, pp. 49-53.
NOTA. Xentileza, unha máis, de Francisco.
24/1/13
Hard Times, Ch. Dickens
Gracias a Marisa, lectora este año en el IES Francisco Aguiar que ha puesto toda su alma en esta lectura.
19/6/12
PEGADAS. Na mellor tradición de "xiztoria"
10/2/12
O imperialismo. Empatía by Rebeca Cerezuela
8/2/12
A Primeira Guerra Mundial no tránsito do século XIX ó século XX
Se partimos da análise das evolucións que
conducen á Guerra, chámanos a atención, por unha banda, a crecente rivalidade
entre nacionalismos. Atopámolos unificadores, que buscaban
reunir nacións, como no caso de Italia
ou Alemaña, ou disgregadores que
buscaban a separación de territorios-nacións
dos Estados nos que se atopaban, como no caso de Bélxica ou as
nacionalidades no Imperio Austro-Hungaro. A rivalidade entre estes
nacionalismos cada vez máis agresivos con proxectos expansionistas como o
panxermanismo ou o paneslavismo ou proxectos revanchistas como o francés irá
tensando a situación ata desembocar no estalido dun conflicto que foi un
chamamento nacionalista á defensa das respectivas patrias ameazadas polo
inimigo.
O resultado desta
conflictividade crecente, nacionalista,
colonial e económica desencadeará a I Guerra Mundial. Unha guerra que, en
consecuencia, estalará cun contido nacionalista moi importante; será a primeira
guerra auténticamente industrial da historia e na que aos escenarios bélicos
coloniais engadiranse aos europeos e,
ademáis, ao remate do conflicto producirase
unha redistribución das colonias dos paises derrotados.14/11/11
Cartografías silenciadas. Ana Teresa Ortega.
Recuperar a memoria e os seus espazos. E, propoño, facelo tamén coa memoria das nosas propias cartografías betanceiras silenciadas e esquecidas. ¿alghen se anima?
10/11/11
Fernando, o Desexado, en xiztoria.
1. Unha reflexión "neumanntica" sobre o periodo 1808-1833
2. A reveladora historia sobre as vicisitudes dun cadro de Goya
3. A proclamación en1814 en Betanzos ( un texto que non deberíamos deixar de ler) e o presupesto do festorro conseguinte
9. E para que os de ciencias se avalíen un examen da profesora colaboratriz de xiztoria, Tómasa Lero
21/10/11
Este sábado 22, ás 20,30, plantámonos no Liceo á beira dos mequetrefes.
( morro coa gañas de vela, que perdín a estrea en Saint Jacques)
Sábado 22 de Octubre, a las 20:30 "De cando meus pais me plantaron nunha maceta"
Aula de cultura de Betanzos (Edificio Liceo).
Entrada gratuíta (yuuuppiiiiiiiiiiii)
Duración aprox: 75.
Sinopsis: Ano 2250 (glup, andandaremos), Nova-Castro de Seoane. A deshumanización é patente na sociedade. Moitas das familias teñen que servirse do ritual da plantación para soportar a vertixe do mundo. Parece que o movemento futurista toma sentido.
Unha comedia con intensión, satírica. Recomendada para maiores de 12 anos.
17/10/11
Os "Decretos de Nueva Planta" e a presentación dunha nova xiztoriadora.
22/6/11
Traballos sobre o "Doutor Zhivago" por Lara (Fernández)
Aquí vos traio o seu breve pero interesante traballo. Agardo que vos guste e vos anime a ver a película.
Dous traballos sobre o nazismo. Iria e Vanesa, neo-xiztoriadoras
Primeiro vai o de Iria.Ben estruturado. Noraboa
De seguido o de Vanesa, moi coidado. Noraboa.
15/4/11
14/4/11
Catro xiztoriadoras comentan un lema nazi."Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer"
Debaixo das imaxes o magnífico traballo das catro compañeras
O lema Ein Volk, ein Reich, ein Führer ( un Pobo,un Imperio un Lider) resume moi ben a ideoloxía do nazismo.
Na primeira parte do lema, como sinala Clara Vázquez, a referencia ao pobo “reflexa e importancia da cohesión da poboación arredor dunha comunidade integrada por indivíduos que se unen por vínculos comúns como a cultura, historia, raza...” ou como concreta Vanesa Plasencia “unidos polo amor á nación, á cultura común e á mesma historia compartida”. Desenvolvendo esta idea incial, sinala Andrea Montero que “un elemento central no proxecto nacionalsocialista, para conseguir tal cohesion social era asegurar a pureza racial(“un pobo”) Afirmábase que a raza aria debía ser protexida mediante a exclusión de todos aqueles indivíduos que presentasen calquera discapacidade física ou formaran parte de minorías étnicas ...A cuestión racial que acadou unha maior magnitude foi a persecución dos xudeus”.
Hitler ademáis,como sinala Helena Regueiro, vinculou estreitamente a formulación de superioridade racial coa vontade de implantar unha nova orde en Europa asentada no dominio xermánico (“un imperio”)”. Como ven de sinalar Clara Vázquez, “esta ideoloxía expansionista unida á teoría do “espacio vital” levará ao imperio a unha tensión constante pola conquista de novos territorios”. Sometendo así, como explica Andrea Montero, “aos pobos considerados racialmente inferiores ou débiles” aos que se consideraba dende Alemania nacións proletarias.
“Cando o lema fala do Führer refírese ao único mandatario da nación, nel concéntranse todos os poderes e para os nazis representa unha figura mesiánica que guía ao pobo a ao exército cara ao triunfo da nación” Así resume Vanesa Plasencia a última parte deste lema hitleriano. E certamente, como concreta Helena Regueiro, “Hitler despois da morte de Hindenburg, acumulou as súas funcións, de chanceler e presidente e proclamouse “Führer”,o “lider conductor” ao que se refire Clara Vázquez. Un lider que, como ben explica Andrea Montero, “dirixe con cualidades de Mesías,e controla ás institucións, á sociedade a aos indivíduos mediante a a violencia e o terror”.
13/4/11
17/6/10
Museo Ferro Couselo (CPI Don Aurelio) from DON AURELIO on Vimeo.
10/6/10
EMPATÍA (ἐν + πάθος , gr.)
Ao longo das clases cada un de nos pon en práctica infinidade de recursos e estratexias para tratar de facer ben o seu traballo, para transmitir a súa asignatura e a pasión por ela. De entre as que emprego habitualmente unha das que me deu máis satisfaccións foi a que chamo "empatías". Tratar de meterse nunha época histórica, vivila coa pel, cos ouvidos, as mans, o estómago, as ideas e mesmo os sentimentos, "xogar ao ti co eu". Este exercicio (por definición condenado ao fracaso se buscamos a perfección)resulta moi instructivo e aporta pistas( so o inicio, ben cho sei) moi importantes para o coñecemento histórico, non pretendo que sexan científicas pero poden ser aproximacións útiles para a aprendizaxe.Neste traballo atopamos tamén unha conexión moi interesante coa literatura, a que lemos e a que escribimos. En xiztoria tivemos dende o primeiro ano a sorte de topar con alumnado moi competente nestas lides literarias e históricas (competencia da que non é alleo algún profesor de literatura). Limos relatos de Uxía Cagiao, Alejandro Abelenda, Raquel e Sabela, Laura Vázquez, Inés Barbeito, Ana Eirea e Hadrián López (só por poñer algúns exemplos)
Estes días, por mediación de Francisco (quen se non), chego a un libro que non podo deixar de recomendar "Recetas de lluvia y azucar" que, editado por Thule, escribe Eva Manzano e ilustra Mónica Gutiérrez Serna. Nel anímasenos a tomarnos a vida a culleradas pero con imaxinación. Facendo un repaso das emocións que nos acompañan aos humanos na vida, adica un dos seus pequenos capítulos á empatía.

UN PASO ADELANTE
Antes de que se extinguieran los gigantes, dejaron dicho que el camino más largo comienza con un paso. Era habitual entre «los inmensos» jugar al tú con el yo. En ese juego descubrieron una energía extraña que une el pensamiento con la actitud y la inteligencia con las emociones: la empatía. Miles de años después de la extinción de los colosos, esa fuerza continúa y, en honor a ellos, quien la utiliza crece. Es una mezcla de conocimiento y contemplación zen que permite volar a los elefantes como mariposas.
Cuando eso sucede dicen que el resultado es indistinguible de la magia.
Receta para sentir empatía
1.Ser hombre y mujer, perro y gato, oriental y occidental, e intercambiarse la piel.
2.Hacer un caldito de ADN y mezclar el «ellos» con el «nosotros».
3.Antes de juzgar a alguien, caminar varias lunas con sus zapatos.
Máis ou menos hai un ano publicábamos en xiztoria: The man who can´t be moved. The Script






