Para contactar con xiztoria

Contacta con nós en: xiztoria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta empatía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta empatía. Mostrar todas las entradas

17/1/11

Empatías. Imaxes históricas. A voz a pon Iria López




Ía pola rúa.Unha rúa bastante gris,gris coma o fume que saía da fábrica na que traballaba.Non me gustaba aquel traballo,pero era todo o que podía facer pola miña familia,pois non pedían a cualificación que non tiña.A miña muller traballaba polas noites na mina de carbón,e eu polo día na fábrica de fiados.Era unha vida horrible.A fábrica era un sitio escuro e con mal ambiente,pero non podía enfermar,porque necesitaba o me pequeno salario para vivir;os gastos levábanme todos os cartos.Non podía pagar a educación da miña filla de tan só dez anos,entón ela traballaba ás veces no pozo de Gawber.Moitas veces...soño con algún día poder aforrar e mellorar socialmente.

16/1/11

Empatías. Imaxes históricas. Texto de David Martínez

Empatías. Imaxes históricas. Alejandro e Vanesa poñen a voz


Hoy como todos los días tengo que ir a trabajar a la fabrica con las demás madres y mujeres de este pueblo.
No tengo un buen trabajo ,lo sé, pero desgraciadamente me toca trabajar todos los días desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde para poder alimentar a mis hijos, aunque sea con lo mínimo.

-Lo has oído no, tenemos que trabajar más rápido para aumentar la producción.
-Lo peor de todo es que con lo que nos pagan no nos llega ni para comprar el pan.
-Al parecer el hijo pequeño de Amalia ha muerto, pero todavía no se sabe por qué.
-La verdad, parece que ella tampoco va a aguantar mucho más. Su crio moriría de hambre o por cansancio de tanto trabajo.
-No solo ella, si esto sigue así todos acabaremos igual, no entiendo como el gobierno sigue mirando hacia otro lado mientras su país se muere a costa del beneficio de los empresarios.
-Shhh!! Calla! Viene el supervisor, si te escucha hablando te multará.

Lo que me dan por trabajar no me llega para mas que sobrevivir ese día.
Aunque se que es lo que me toca a mi y a todas las mujeres como yo, sigo parándome mientras trabajo para mirar por la ventana y soñar con ser una de esas mujeres ricas.

Textos de Alejandro Rodríguez y Vanesa Vidal

Empatías. Imaxes históricas. A voz a pon Julián Ferrer.

John Cotton sentou na cadeira acolchada do seu salón. Tomaría unha taza da bebida de moda, o café. Emily Cotton, a súa filla estaba a rematar as súa clase de piano que faría dela unha muller cultivada, lista para buscar un bo partido co que casar, obxectivo principal da súa vida, como de toda muller decente.
Poucos praceres podían compararse, para Mr Cotton con este de chegar a casa para calzar as chinelas en chanclas mentres tomaba o café quentiño preparado por Mary, a fiel criada, e mentres soaba de fondo a música de piano que interpretaba Emily.
Neses momentos de paz familiar deixábase levar pola música e por eses pequenos praceres mentres pensaba no lonxano día, había 27, anos en que chegara do campo, á penas co posto, á cidade.
Traballo arreo, algo de sorte, inagotable capacidade de supervivencia e un sentido do aforro só entendible nunha persoa que, ao principio, á penas gañaba para comer. Todo isto fixo de John Cotton un membro respectable da comunidade. Propietario da súa casa. Dono dunha pequena, pero próspera, fábrica de máquinas agrícolas. Casado coa filla menor dun nobre arruinado, pero aínda con contactos útiles para botar a andar o negocio aos principios.
John remexía ruidosamente a culleriña cando o ladrido garimoso do fiel can que o acompañara nos primeiros momentos da súa chegada á cidade sacouno dos seus pensamentos.
.- ¡Que hai Coke!

10/12/10

Javier Cercas ao son de Ferenc Snétberger con PostData de Koch

Estes días da ponte estiven a disfrutar dun guitarrista húngaro Ferenc Snétberger. Difícilmente clasificable porque o podemos encontrar facendo jazz, música clásica ou folk. e acompañarse de músicos alemanes, franceses ou nórdicos.

A peza que propoño leva por título "Empathy" (moi propio) e recomendo que a acompañedes desta proposta de lectura a medias entre Francisco( que ma pasou) e máis eu. Un texto de Javier Cercas co título "Lo que no saben hacer los imbéciles".



"El número de septiembre de la revista Letras libres contiene una interesantísima correspondencia entre el escritor J. M. Coetzee y Arabella Kurtz, profesora de psicología en la Universidad de Leicester. El hilo conductor de ese diálogo es la vindicación que Coetzee hace de la empatía, entendiendo por tal cosa la capacidad de identificarnos imaginativamente con otra persona, de meternos en su cabeza y en su piel, de ver el mundo como ella lo ve: una capacidad que Coetzee parece valorar casi tanto como nuestra capacidad de razonar. Esa vindicación permite a los dos interlocutores discurrir acerca de asuntos diversos, sobre todo acerca de la paternidad y la educación, lo que resulta particularmente instructivo en el contexto español. Quiero decir que en España el debate sobre la educación parece a menudo encallado en el debate sobre la autoridad, o más bien sobre la crisis del concepto de autoridad, que se traduce en la falta de autoridad de padres y profesores; pero, formulado en esos términos, el debate es, me parece, desoladoramente pobre, si no inútil, porque el problema no es si padres y profesores deben ejercer la autoridad –cosa que debería darse por descontada–, sino cómo pueden o saben o quieren ejercerla. Pues bien, respondiendo a la visión trágica que Coetzee tiene de la paternidad –“Es parte de la tragedia de la paternidad que el amor de los padres no se reconozca como amor”, escribe; “es decir, que el amor entre padres e hijos es unilateral”–, afirma Kurtz: “Hablando como hija, pienso que cuando un padre ama a sus hijos, cuando intenta entenderlos y cuidarlos en sus propios términos y no se relaciona con ellos a partir de sus necesidades personales, esto es percibido como amor, incluso desde una edad muy temprana. Hablando como madre, pienso que algunas veces es tremendamente difícil amar a tus hijos de este modo”.
Me parece exactísimo: la cuestión no radica en ejercer la autoridad sobre un niño –esto sabe hacerlo hasta un imbécil–, sino en ejercerla después de identificarnos imaginativamente con él, de meternos en su cabeza y en su piel, de ver el mundo como él lo ve, y de hacerlo todo ello en función de sus necesidades y no de las nuestras; esa es sin duda una operación difícil, pero también una forma de que la paternidad se parezca un poco a lo que era para Kafka, que nunca tuvo un hijo: “Lo máximo a que, a mi parecer, puede aspirar una persona”. No todo el mundo tiene esa capacidad de empatía, sin embargo, o no todo el mundo está dispuesto a realizar ese esfuerzo. En 1966 el dramaturgo Arthur Miller tuvo un hijo con síndrome de Down; recién cumplidos los 51 años, Miller juzgó que aquel hijo, de nombre Daniel, desbarataba su proyecto vital, y a los cuatro días de su nacimiento lo ingresó en un orfanato, lo borró de su vida y no volvió a verlo hasta que 29 años más tarde, al terminar un acto público en el que él acababa de hablar en defensa de un discapacitado mental acusado de asesinato, su hijo abandonado subió al escenario, le dijo quién era y lo abrazó. La historia de Miller es conocida; no menos conocida es una historia opuesta. Tres años antes de que naciera el hijo deficiente de Miller, nacía el hijo deficiente del novelista Kenzaburo Oé; se llamaba Hiraki y era hidrocefálico y autista, y los médicos aconsejaron al padre dejarlo morir. Por entonces Oé acababa de cumplir 28 años y tenía una vida y una carrera literaria prometedoras por delante, pero no aceptó la sentencia de los médicos, y, tras una operación, su hijo siguió viviendo. A partir de aquel momento Oé dedicó exclusivamente su vida a cuidar a su hijo, y sus obras a tratar de entenderlo (y a tratar de entenderse a sí mismo a través de su hijo); a este doble empeño se debe quizá que Hiraki Oé sea ahora mismo un reconocido compositor musical y se debe sin duda que Kenzaburo Oé sea uno de los grandes narradores vivos, porque muchos de sus libros –entre ellos obras maestras como Una cuestión personal o como Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura– constituyen un salvaje esfuerzo moral por asumir su responsabilidad en el destino de su hijo y un esfuerzo imaginativo asombrosamente logrado por ponerse en la piel de su hijo.

Es dudoso que Kenzaburo Oé hubiera llegado a ser el enorme escritor que es sin haber aceptado con plenitud a Hiraki Oé; es un hecho que, a partir de mediados de los sesenta, cuando fue incapaz de aceptar a Daniel Miller, Arthur Miller entró en decadencia y dejó de ser el enorme escritor que había sido. Me disculpo: quizá es abusivo, o simplista, establecer una relación de causa y efecto entre la irresponsabilidad moral y la decadencia artística de un escritor. De hecho, quizá es irresponsable hablar de irresponsabilidad moral. Puede ser. Pero, si tiene razón Savater y todo lo que cuenta en la ética es el reconocimiento de lo humano por lo humano y el deber íntimo que nos impone, entonces quizá no lo es. Porque quizá no hay ética sin empatía" .
JAVIER CERCAS 03/10/2010

P.D. Ao fío, moi recomendable a lectura dunha novela de éxito, “La cena” de Herman Koch. Non vos deixará indiferentes.

10/6/10

EMPATÍA (ἐν + πάθος , gr.)

Ao longo das clases cada un de nos pon en práctica infinidade de recursos e estratexias para tratar de facer ben o seu traballo, para transmitir a súa asignatura e a pasión por ela. De entre as que emprego habitualmente unha das que me deu máis satisfaccións foi a que chamo "empatías". Tratar de meterse nunha época histórica, vivila coa pel, cos ouvidos, as mans, o estómago, as ideas e mesmo os sentimentos, "xogar ao ti co eu". Este exercicio (por definición condenado ao fracaso se buscamos a perfección)resulta moi instructivo e aporta pistas( so o inicio, ben cho sei) moi importantes para o coñecemento histórico, non pretendo que sexan científicas pero poden ser aproximacións útiles para a aprendizaxe.

Neste traballo atopamos tamén unha conexión moi interesante coa literatura, a que lemos e a que escribimos. En xiztoria tivemos dende o primeiro ano a sorte de topar con alumnado moi competente nestas lides literarias e históricas (competencia da que non é alleo algún profesor de literatura). Limos relatos de Uxía Cagiao, Alejandro Abelenda, Raquel e Sabela, Laura Vázquez, Inés Barbeito, Ana Eirea e Hadrián López (só por poñer algúns exemplos)

Estes días, por mediación de Francisco (quen se non), chego a un libro que non podo deixar de recomendar "Recetas de lluvia y azucar" que, editado por Thule, escribe Eva Manzano e ilustra Mónica Gutiérrez Serna. Nel anímasenos a tomarnos a vida a culleradas pero con imaxinación. Facendo un repaso das emocións que nos acompañan aos humanos na vida, adica un dos seus pequenos capítulos á empatía.


UN PASO ADELANTE

Antes de que se extinguieran los gigantes, dejaron dicho que el camino más largo co­mienza con un paso. Era habitual entre «los inmensos» jugar al tú con el yo. En ese juego descubrieron una energía extraña que une el pensamiento con la actitud y la inteligencia con las emociones: la empatía. Miles de años después de la extinción de los colosos, esa fuerza continúa y, en honor a ellos, quien la utiliza crece. Es una mezcla de conocimiento y contemplación zen que permite volar a los elefantes como mariposas.
Cuando eso sucede dicen que el resultado es indistinguible de la magia.

Receta para sentir empatía

1.Ser hombre y mujer, perro y gato, oriental y occidental, e intercambiarse la piel.
2.Hacer un caldito de ADN y mezclar el «ellos» con el «nosotros».
3.Antes de juzgar a alguien, caminar varias lunas con sus zapatos.
Máis ou menos hai un ano publicábamos en xiztoria: The man who can´t be moved. The Script

7/3/10

Dialogo a principios do século XIX

Un absolutista, un afrancesado, un liberal e un jovellanista falan ao princioio do século XIX.
Gran traballo de Inés Barbeito, Ana Eirea e Hadrián López no que se poñen no lugar cunha empatía notable. ¡Recomendable a lectura!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...