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19/11/12

Fútbol e independencia. Carles Feixa



Logo do Madrid-Barça que foi a Guerra de Sucesión, ¿agora as guerras pola sucesión do liderado peninsular líbranse nos Madrid-Barça?


El Barça puede verse como microcosmos de las raíces multiculturales de la sociedad catalana

El fútbol puede ser una buena metáfora para pensar la sociedad y sus contradicciones. Los cánticos independentistas durante el último “clásico”, la exhibición de banderas nacionales (cuatribarradas, estrelladas o rojigualdas), confirman las tesis de Norbert Elias sobre el fútbol como forma de guerra incruenta. Pero más que de politización del deporte, el riesgo quizá sea la futbolización de la política, la reducción del derecho a decidir —o la negación de tal derecho— a un juego entre símbolos unívocos e irreconciliables. Los orígenes del Barça y del Madrid son, en este sentido, el mejor antídoto contra cualquier fundamentalismo. Es consabido que el Barça fue fundado por un suizo y que sus colores representan los del cantón donde nació. Menos conocidas son sus raíces religiosas: el Barça fue en su origen el club de la comunidad protestante de Barcelona, compuesta en su mayoría por extranjeros como Gamper. Sus rivales en la ciudad eran el Català y el Español, que acabaron fusionándose bajo los colores de este último, y agrupaban a la comunidad católica, compuesta en su mayoría por nacionales. Mientras el nuevo club se volvió Real, el Barça transfirió su identidad de minoría religiosa a la de minoría nacional, convirtiéndose en el “ejército desarmado de Cataluña”, como lo definiera Vázquez Montalbán. Algo parecido sucede con el Madrid, fundado por un comerciante catalán que buscaba modernizar España, e identificado con la burguesía liberal. Que luego se identificara con el nacionalismo español pero no castellano es otra historia.

El Barça puede verse como un microcosmos de las raíces multiculturales de la sociedad catalana. Fundado por un suizo, administrado por la burguesía autóctona y difundido por las clases populares, tras la derrota de Berna se convirtió en un club victimista y derrotista, hasta que un holandés errante lo reinventó, primero como jugador y luego como entrenador, mezclando lo mejor de la cosecha local —la Masía— con aportaciones internacionales de calidad (vascas, holandesas, brasileñas y argentinas). Es significativo que se haya convertido en referente global cuando más ha reforzado su cantera local. El equipo actual constituye una síntesis bastante aproximada de los diferentes componentes del melting pot catalán: la Cataluña rural, unión de seny y rauxa, representada por Puyol y por los entrenadores Guardiola y Vilanova, que emigraron a la ciudad sin olvidar sus raíces; la Cataluña burguesa, emprendedora y cosmopolita, representada por Piqué y Fábregas, que para triunfar en casa tiene que pasar antes por el mundo; la Cataluña trabajadora y menestral, laboriosa y creativa, representada por Xavi (nacido en el Vallés, la Manchester catalana), genial arquitecto del juego blaugrana; la Cataluña de los altres catalans, sacrificada y resistente, heredera de la migración peninsular que renovó el país en los años 60, representada por Valdés y Alba (del Hospitalet mestizo) y por Busquets (de Badía, prototipo de ciudad dormitorio); la Cataluña de la nueva inmigración, refinada y educada, representada por Iniesta y Pedro (quienes, sin dejar de ser manchego o canario, asumen la definición de catalán como aquel que vive y trabaja en Cataluña); y finalmente, la Cataluña internacional, representada por el argentino más catalán (o el catalán más argentino).

Si Cataluña fue pionera en el deporte es porque lideró la revolución industrial
Si este equipo ha funcionado es porque aúna fuerza, técnica e inteligencia, porque ha sabido actuar colectivamente, y porque ha tenido buenos directores de orquesta dentro y fuera del campo. Aunque a algunos les cueste reconocerlo, es la misma fórmula que ha auspiciado los éxitos de la Roja (en fútbol, pero también en otros deportes como baloncesto, hockey, waterpolo y natación sincronizada): permitir que la periferia asuma las riendas del equipo para construir un estilo propio. No hay en ello ningún secreto: si Cataluña fue pionera en el deporte es porque lideró la revolución industrial. Y si ahora lo sigue siendo es porque tras los JJ OO de Barcelona invirtió en investigación y desarrollo, con modelos de renovación pedagógica tan exitosos como la Masía y el CAR de Sant Cugat (donde la capacidad de emprender catalana se pone al servicio del talento global). Puede ser lícito preguntarse por qué las élites mesocráticas han negado a los catalanes un papel en la política, la economía y la sociedad española equivalente al que ocupan en la Roja; por qué las élites catalanas han decidido que había llegado el momento de nadar pero llevándose la ropa; por qué ningún catalán ha ocupado la presidencia del gobierno desde los tiempos del General Prim (cuyo cadáver se disecciona actualmente); o por qué hay más cátedras de catalán (noveno idioma europeo, hablado por uno de cada cinco españoles) en Alemania que en el resto de España.

A inicios del siglo XXI, el fútbol se ha convertido en un deporte global. La rivalidad entre Barça y Madrid surgió dentro de las fronteras del estado-nación, pero la Liga se les ha quedado pequeña. Del mismo modo, la unidad española —o la independencia catalana— ya no se juega en el terreno peninsular (donde tuvieron lugar las uniones y desuniones que evoca la serie Isabel, estrenada precisamente la vigilia del 11S). Gane uno u otro equipo, lo fundamental es poder competir en la misma liga europea, reformando las reglas si han quedado obsoletas. Aunque cuando se practica el fair play y se prioriza el espectáculo, el empate puede llegar a ser un buen resultado.


Carles Feixa es catedrático de antropología social en la Universitat de Lleida.

6/5/12

El Estado de las autonomías. Santos Juliá

Fracaso y ficción del Estado de las autonomías


Hay que someter a una dura crítica las prácticas seguidas por sus respectivas clases políticas en relación con la administración, los servicios, los recursos, las finanzas de cada Comunidad Autónoma



No hay nada como los momentos de desmoralización y crisis profunda para cultivar el género, de gran arraigo por estas tierras, de la anomalía, la excepción y el fracaso de España. Consiste en buscar en el pasado algún desvío del camino que tendríamos que haber seguido
como la causa, por traición o incompetencia, de nuestros grandes males. A este ejercicio se entregaron nuestros padres, por la guerra civil; y los padres de nuestros padres, por el desastre del 98, y así hasta los tiempos abiertos por la Constitución de 1812 y de inmediato clausurados por un rey felón llamado Fernando. Doscientos años después, se diría que la rueda vuelve a girar con parecidos lamentos sobre tantas expectativas derrumbadas. ¿Qué habremos hecho tan mal como para merecer esta especie de desolación que nos invade? En Madrid y en Barcelona, por una vez de acuerdo, parecen haber dado con la clave: el Estado de las Autonomías, he ahí la raíz del problema. Lo ha dicho Esperanza Aguirre: el Estado autonómico ha fracasado. Y lo ha repetido Artur Mas: las autonomías son una ficción. Si solo se hubiera reconocido el hecho diferencial de Cataluña y Euskadi, las dos únicas naciones verdaderas, otro gallo nos cantaría. Pero como en la transición, por miedo, amnesia y silencio, se impuso el café para todos, ahora nos encontramos con un Estado insostenible. Y así no se puede seguir.
¿De verdad que si liquidamos el Estado construido en estas tres décadas y media encontraremos el remedio de nuestra decadencia y fracaso? Para empezar por el principio: el Estado de las Autonomías no fue un invento de la transición. Lo fue, en realidad, de la comisión jurídica asesora que preparó el anteproyecto de Constitución de la República, y de la comisión parlamentaria que lo recogió en su proyecto y del pleno de las Cortes constituyentes que lo aprobó el 9 de diciembre de 1931. El problema era el mismo: abrir un cauce a la ya por entonces famosa “cuestión catalana”; y la fórmula fue idéntica: abrir ese cauce exigía otra organización territorial del Estado. Eso fue lo que hicieron los constituyentes de 1931; eso fue lo acordado por los partidos de la oposición democrática en sus encuentros en Barcelona con la Assemblea de Catalunya y el Consell en mayo de 1976, y eso fue lo que repitieron las Cortes de 1978 en el Título VIII de la vigente Constitución.
Resume esta larga historia, en 1978 como en 1931, la constatación de que el reconocimiento del hecho diferencial de Cataluña dentro del Estado español (otra cosa es si los catalanes, hastiados de tanto partido del siglo, quisieran irse) exige extender a todas las “provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes” (art. 11 CRE 1931, art. 143.1 CE 1978) la posibilidad de organizarse en “región autónoma”, como en 1931, o en “comunidad autónoma”, como en 1978. La diferencia consistió en que mientras aquella Constitución de la República enunciaba estrictamente las competencias respectivas, esta de ahora admite que casi todo es negociable.
La cuestión entonces no radica en darse golpes de pecho por lo que se debía haber hecho y no se hizo. La cuestión radica en diagnosticar qué hemos hecho con lo que entonces hicimos, o sea, en situar la responsabilidad en cada momento del itinerario que nos ha traído hasta aquí y en sus protagonistas. Nadie impuso a los gobiernos de las comunidades autónomas multiplicar las televisiones públicas, crear entes autónomos a cargo del presupuesto, reproducir la estructura del Estado, dedicar el dinero de los ERE a la pensión de la suegra, contratar al Bigotes para recibir al Papa, utilizar las Cajas de Ahorros para financiar proyectos faraónicos, autorizar planes urbanísticos de destrucción de las costas… Todo esto ha ocurrido en el Estado de las Autonomías, pero la responsabilidad no es del tipo de Estado sino de la clase política que lo ha administrado.
¿Hay remedio? Quizá, pero no destruyendo el Estado autonómico para poner en su lugar no se sabe qué, sino sometiendo a una dura crítica las prácticas seguidas por sus respectivas clases políticas en relación con la administración, los servicios, los recursos, las finanzas de cada comunidad autónoma. Cierto, esta que vivimos es una crisis grande, pero de nada servirá elevar los acuerdos de 1978 sobre la organización territorial del Estado a la categoría de Gran Culpable con el ilusorio propósito de corregir el desvío en que Aguirre y Mas, Madrid y Barcelona, han situado al unísono el origen del daño.

8/2/12

A Primeira Guerra Mundial no tránsito do século XIX ó século XX


Refundindo un traballo de Lucía Díaz e Elaine Monteagudo esta oresentación da Iª Guerra Mundial como bisagra entre dous mundos o do século XIX e o do XX

A Primeira Guerra Mundial  foi un conflicto clave para a comprensión da historia contemporánea. Por unha banda, nel conflúen unha serie de aspectos propios do século XIX. A modo de remate final a Gran Guerra recollía as evolucións do século XIX en ámbitos tan substanciais como:
·        o nacionalismo
·        a Revolución Industrial e
·        o Imperialismo.
Aspectos que fixeron dista Guerra un conflicto con rasgos totalmente peculiares. E, ao remate da mesma, o xiro que se experimenta na política mundial abre un periodo completamente diferente do anterior á guerra.

 Se partimos da análise das evolucións que conducen á Guerra, chámanos a atención, por unha banda, a crecente rivalidade entre nacionalismos. Atopámolos unificadores, que buscaban reunir  nacións, como no caso de Italia ou Alemaña, ou disgregadores que buscaban a separación de territorios-nacións  dos Estados nos que se atopaban, como no caso de Bélxica ou as nacionalidades no Imperio Austro-Hungaro. A rivalidade entre estes nacionalismos cada vez máis agresivos con proxectos expansionistas como o panxermanismo ou o paneslavismo ou proxectos revanchistas como o francés irá tensando a situación ata desembocar no estalido dun conflicto que foi un chamamento nacionalista á defensa das respectivas patrias ameazadas polo inimigo.
 Outro destes aspectos que prepara a guerra é o imperialismo, que expandiu os imperios europeos por todo o planeta, cos correspondentes enfrontamentos  entre eles por colonizar algúns territorios. Unha parte da explicación da Guerra é a rivalidade colonial que se incrementa dende a Conferencia de Berlín e, sobre todo, dende a nova política do Keiser alemán, a “Weltpolitik”.
 Por último, o derradeiro aspecto é a situación social e económica derivada da Segunda Revolución Industrial que extendeu o modelo industrial a escala planetaria  estimulando así un aumento da rivalidade económica entre as grandes potencias industriais.
Estes dous últimos factores, a  II Revolución Industrial e o incremento da expansión imperialista, fixo que a rivalidade entre as grandes potencias fose cada vez maior. Por unha banda os obxectivos colonizadores chocaban uns con outros producindo enfrontamentos, e pola outra, o proteccionismo comercial reducía o mercado que era cada vez máis cativo e as industrias loitaban para poder manter o seu mercado fronte ás produccións doutras potencias industriais.

O resultado desta conflictividade crecente,  nacionalista, colonial e económica desencadeará a I Guerra Mundial. Unha guerra que, en consecuencia, estalará cun contido nacionalista moi importante; será a primeira guerra auténticamente industrial da historia e na que aos escenarios bélicos coloniais  engadiranse aos europeos e, ademáis,  ao remate do conflicto producirase unha redistribución das colonias dos paises derrotados.


 O mundo, logo da  Primeira Guerra Mundial, non podía ser igual.
A Guerra provocou no territorio europeo unha grande crise económica derivada dos gastos de manutención e militares da guerra, e unha decadencia de Europa unida a unha dependencia de Estados Unidos,  o que derivará, nos anos 30, nunha Gran Depresión, a máis grave, ata daquela, vivida polo capitalismo industrial.
Ademais, o impacto político do conflicto nos paises  belixerantes provocará unha crise nos modelos liberais que loitaban por achegarse a modelos democráticos, iso propiciará tamén nos anos 30 o xurdemento dos totalitarismos, tanto de dereitas como de esquerdas.

Como remate, o impacto moral, ante a visión da dureza do conflicto, provocou unha crise na mentalidade das sociedades europeas. Empezouse a cuestionar o modelo racionalista e optimista de orixe ilustrada e liberal e a crenza na superioridade moral da civilización europea . Crise ista  completada cunha perda crecente  do protagonismo mundial de Europa fronte a novas potencias extraeuropeas,  especialmente Estados Unidos.

30/11/11

A lingua sabe a ... pan ¡Mmmm!

Recollendo a suxestión do proletarizado( polo Instituto Pai Sarmiento) Anxel Arcay Barral presento este precioso vídeo sobre todo por amosarnos a un cole que é capaz de traballar xunto ( en tempos de individualismo feroz, e "sálvese quen poida")  e cun resultado ¡xenial!.
A versión do  Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd, popularizada por Siniestro Total  gaña nas voces dos rapaces e parazas deste cole ( non todas igualmente afinadas, pero con similar entusiasmo e dedicación)

¡Ah!...e iso de que a lingua saiba a pan resulta suxerente. Mmmm. ¿Préstavos un pedazo?
Vai este arrecendente video.

27/9/11

¿Arte contemporánea ou despiste dos servizos de limpeza?

Traio hoxe ao blog un pequeno enigma histórico-artístico.

      Resulta que nunha das salas dun museo da Comunidade Valenciana  figura o cadro que ollades na imaxe. Como vedes o peculiar del é que a figura representada está bocabaixo


¿Isto que é?A pregunta parece evidente ¿trátase dunha nova manifestación do caracter provocador da arte contemporánea ou é simplemente un garrafal fallo dos servizos de limpeza e mantemento do museo? O certo é que algunha explicación debe haber para este feito.

Propoño que o investiguedes e redactedes unha solución-explicación a este enigma no mesmo blog, ou se o preferides entregadesma na aula. Sorte , !e non vos queimedes! que «Quan el mal ve d'Almansa, a tots alcança» ;)

DESVÍO POR OBRAS.
 O grupo valenciano All Tall (evidentemente na estela de "Los Comuneros",1976, do grupo folk Nuevo Mester de Juglaría) conta os feitos en forma dunh cantata que inclúe melodías tradicionais nun disco de 1979 e que titularon  "Quan el mal ve d'Almansa a tots alcança" 

14/4/11

Catro xiztoriadoras comentan un lema nazi."Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer"

Achega o punteiro para ver coa lupa algun detalle da imaxe que che interese. Na esquina inferior esquerda tes tamen o botonciño para ollar detidamente unha imaxe que che interese.
Debaixo das imaxes o magnífico traballo das catro compañeras

O lema Ein Volk, ein Reich, ein Führer ( un Pobo,un Imperio un Lider) resume moi ben a ideoloxía do nazismo.

Na primeira parte do lema, como sinala Clara Vázquez, a referencia ao pobo “reflexa e importancia da cohesión da poboación arredor dunha comunidade integrada por indivíduos que se unen por vínculos comúns como a cultura, historia, raza...” ou como concreta Vanesa Plasencia “unidos polo amor á nación, á cultura común e á mesma historia compartida”. Desenvolvendo esta idea incial, sinala Andrea Montero que “un elemento central no proxecto nacionalsocialista, para conseguir tal cohesion social era asegurar a pureza racial(“un pobo”) Afirmábase que a raza aria debía ser protexida mediante a exclusión de todos aqueles indivíduos que presentasen calquera discapacidade física ou formaran parte de minorías étnicas ...A cuestión racial que acadou unha maior magnitude foi a persecución dos xudeus”.

Hitler ademáis,como sinala Helena Regueiro, vinculou estreitamente a formulación de superioridade racial coa vontade de implantar unha nova orde en Europa asentada no dominio xermánico (“un imperio”)”. Como ven de sinalar Clara Vázquez, “esta ideoloxía expansionista unida á teoría do “espacio vital” levará ao imperio a unha tensión constante pola conquista de novos territorios”. Sometendo así, como explica Andrea Montero, “aos pobos considerados racialmente inferiores ou débiles” aos que se consideraba dende Alemania nacións proletarias.

“Cando o lema fala do Führer refírese ao único mandatario da nación, nel concéntranse todos os poderes e para os nazis representa unha figura mesiánica que guía ao pobo a ao exército cara ao triunfo da nación” Así resume Vanesa Plasencia a última parte deste lema hitleriano. E certamente, como concreta Helena Regueiro, “Hitler despois da morte de Hindenburg, acumulou as súas funcións, de chanceler e presidente e proclamouse “Führer”,o “lider conductor” ao que se refire Clara Vázquez. Un lider que, como ben explica Andrea Montero, “dirixe con cualidades de Mesías,e controla ás institucións, á sociedade a aos indivíduos mediante a a violencia e o terror”.


6/2/10

Videos dos que falamos en clase





E unha chea de secuelas ao vídeo orixinal.Isa por exemplo.





De seguido o bueno de Pau gasol nun auténtico problema conceptual.






Hai un ano publicabamos en xiztoria

Cuboadiviña sobre Joaquín Costa.


O problema nacional na España contemporánea

Tal como acordamos, eiqui tedes a accidentada clase que non foi posible proxectar o venres. Vedes que ao final hai unha serie de imaxes (algunhas bastante provocadoras) coa intención de que fagades os vosos comentarios sobre calquera delas.



Hai un ano publicabamos en xiztoria :

6/10/07

Conmemorando o discurso de Lugrís Freire en Betanzos


En Garelia ( a sección que adicamos á historia contemporánea de Betanzos e comarca) podedes atopar o discurso íntegro e pasa por ser o primeiro que se fixo nun mitin en galego.
Se a algún de vos lle interesa o tema do nacionalismo galego pode ser un traballo interesante. A prensa da época, sobre todo a local, prestoulle atención i é un traballo interesante para Historia, lingua e literatura galega...

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